Por Raymundo Martín Gómez
Aunque nací en esta región nororiental, conocí un poco más de Izamal hace como 20 años cuando desde Mérida salía el tren turístico de la vieja estación del ferrocarril ubicado en la calle 55 para ofrecer paseos todo pagado los domingos, que era un verdadero agasajo porque a nuestra llegada nos recibían con músicos de charanga, “voladores”, coches en calesa que nos llevaban al parador turístico para una escala técnica.
